El Papa en la audiencia: ‘Todo aquel que es bautizado debe dar testimonio de Cristo’

Durante su audiencia general semanal, el Papa León XIV reflexiona sobre la ‘Lumen gentium’ del Concilio Vaticano II e insiste en que «cada bautizado es un evangelista activo llamado a ser testigo constante de Cristo».

Por Débora Castellano Lubov

«Cada bautizado es un agente activo de evangelización llamado a ser testigo constante de Cristo de acuerdo con los dones proféticos que el Señor otorga a toda su Iglesia».

El Papa León XIV hizo estas declaraciones durante su audiencia general semanal el miércoles por la mañana.

Continuando con su serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano Segundo y leyendo sus artículos, el Papa revisó esta semana el segundo capítulo de la Constitución Conciliar. La luz de las nacionesDedicado a la Iglesia como pueblo de Dios, recordando que el pueblo cristiano recibe la participación de Cristo «en el oficio de sacerdote, profeta y rey ​​cuya misión de salvación se cumple».

Una misión conjunta que une a los ministerios designados y leales.

El Papa recordó que el Concilio de los Padres enseñó que el Señor Jesús, mediante la nueva y eterna alianza, estableció el reino de los sacerdotes al establecer a sus discípulos como el ‘sacerdocio real’. Destacó que el sacerdocio general de este fiel se otorgaba con el bautismo, que le permitía adorar a Dios en espíritu y en verdad, y «confesar al pueblo la fe que había recibido de Dios por medio de la Iglesia».

Además, a través del sacramento de la Confirmación, señaló que todos los bautistas «estaban perfectamente ligados a la Iglesia… y que el Espíritu Santo les había dado una fuerza especial, de modo que tenían un deber más fuerte de predicar y defender la fe, tanto verbalmente como con el verdadero testimonio de Cristo».

La dedicación, dijo el Papa, fue la base de una misión conjunta para unir al ministerio designado y a los fieles.

En este sentido, el Papa León recordó cuando el Papa Francisco observó: «Mirar al pueblo de Dios es un recordatorio de que todos entramos en la Iglesia como personas». El primer sacramento que une nuestra identidad para siempre y del que siempre debemos estar orgullosos es el bautismo. El Papa León recordó que mediante el bautismo y mediante la unción del Espíritu Santo, los fieles son «santificados en una casa espiritual y en un santo sacerdocio» para que todos puedan ser un pueblo fiel de Dios.

Se refiere a nuestra santificación.

El Papa recordó que el ejercicio del sacerdocio en palacio se realiza de muchas maneras, cuyo objetivo es santificarnos ante todo mediante la participación en la Eucaristía.

«A través de la oración, la devoción y la caridad activa, somos testigos de la resurrección de la vida por la gracia de Dios», dijo el Papa. Como resume el concilio, «es a través de los sacramentos y las prácticas virtuosas que la naturaleza sagrada y la estructura orgánica de la comunidad del sacerdocio llegan a buen término».

El Papa también recordó que el Concilio de los Padres enseña que el pueblo santo de Dios también participa en la misión profética de Cristo.

«Sentido de fe» Y «Consentimiento de los fieles«

El Santo Padre recordó que en este contexto el tema principal de Sentido de fe Y Consentimiento de los fieles Se recomienda. Recordó que el Comité de Doctrina del Consejo así lo confirmó. Sentimientos de fe «Es como el colegio de toda la Iglesia, en el que ella, en su fe, reconoce la revelación dada, distinguiendo entre lo verdadero y lo falso en materia de fe, y al mismo tiempo profundizando y aplicándola más plenamente en la vida».

El Papa León enfatiza que tal sentido de fe pertenece a cada creyente, no en sus derechos, sino como miembro del pueblo de Dios en su conjunto.

La luz de las naciones El Papa explicó el enfoque sobre este último aspecto y lo puso en relación con la discordia de la Iglesia en la que se originó y sirvió el patriarca romano.

El Santo Padre citado en La luz de las naciones Dice: «Todo el cuerpo de los fieles, ungidos con espíritu santo, no puede errar en la fe. Muestran esta riqueza especial al comprender lo sobrenatural de todo el pueblo en materia de fe, desde los obispos hasta los últimos fieles, muestran consenso universal en materia de fe y moral.

Teniendo esto en cuenta, el Papa León VIII observó: «La Iglesia, por tanto, como unidad de los fieles, que incluye por naturaleza a los pastores, no puede ser infalible en materia de fe: el organismo en el que se conserva esta verdad, formada por la unción del Espíritu Santo, es Superstición Del pueblo de Dios en su conjunto, como se muestra en Consentimiento de los fieles«

Nuestra responsabilidad como pueblo de Dios

A partir de esta unidad, amparada por el Magisterio de la Iglesia, continuó el Papa: «Resulta que cada bautizado es un agente activo de evangelización llamado a ser testimonio constante de Cristo, según los dones proféticos que el Señor da a toda su Iglesia».

Recordando que el Espíritu Santo «distribuye una gracia especial entre los fieles en todos los niveles», el Papa León dijo que es a través de estos dones que el Espíritu Santo «los hace aptos y preparados para desempeñar tareas y oficios que contribuyen a la continuación y edificación de la Iglesia».

El Papa señaló que una cierta manifestación de la fuerza de este encanto la proporciona una vida dedicada que continúa brotando y floreciendo a través de la obra de la gracia. «Las asociaciones religiosas son también un brillante ejemplo de diversidad y de fruto espiritual para la edificación del pueblo de Dios», afirmó.

Con este sentimiento, el Papa León XIV concluye con una invitación: «Iniciemos una nueva comprensión y gratitud por recibir el don de ser parte del pueblo de Dios y también una responsabilidad».

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